Cómo impacta la recesión en el comercio en Córdoba

CÓRDOBA

La caída del consumo aparece como la principal resultante de una situación económica que combina factores, para eso que el oficialismo llama “tormenta perfecta”. El comercio ya siente el cimbronazo en Córdoba.

Por: César Pucheta - Especial La Nueva Mañana

De un tiempo a esta parte la Argentina parece haberse sumergido en un período político cargado de sincericidios que se expresan en discursos del Gobierno, gestos políticos y datos de organismos oficiales. La pobreza aumenta (el Indec la ubicó en un 27,3%) y el Presidente acepta que el número seguirá creciendo en la rueda de prensa inmediatamente posterior a la difusión de los datos. El Presupuesto presentado por el oficialismo anticipa recortes en todas las áreas del Estado, los gobernadores aceptan públicamente que acompañarán “el ajuste” y en medio de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se celebra el “esfuerzo argentino” mientras queMauricio Macri lanza virtualmente su carrera a la reelección.

La semana pasada, la Federación Comercial de Córdoba le puso números a un panorama que viene preocupando por su tendencia que parece irreversible en el corto plazo. Según se desprende de un estudio realizado por el Departamento de Estadísticas de la entidad en base a los índices aportados por el Sistema de Información para el Fortalecimiento de la Actividad Comercial y de Servicios (Sifcos), en la provincia de Córdoba se registraron 620 bajas y 516 altas. Es decir, se cierra más de lo que se abre.

Pese a tratarse de un recuento a nivel provincial, cabe destacar que el grueso de estos movimientos se dieron en las grandes ciudades, la mayor parte de ellos en la propia capital cordobesa. Al ser consultado por La Nueva Mañana al respecto, el vicepresidente de Fedecom, Ezequiel Cerezo, destacó que a la caída general del consumo se le suma la suba de los costos básicos de funcionamiento como lo son los alquileres y las tasas municipales, impuestos y servicios.

Ezequiel Cerezo, vicepresidente de Fedecom. Cristian Pastore, Cámara de Comercio de Córdoba. Agustín Tea Funes, Cámara de Corredores Inmobiliarios de la Provincia de Córdoba. 

Sobreviviendo

“Nosotros sabemos que con la situación que estamos viviendo es un año para ajustarse el cinturón y aguantar el golpe hasta que pase el temblor”, dice, por su parte, Cristian Pastore de la Cámara de Comercio de Córdoba que también señala que en los observatorios de la Cámara “se puede observar con claridad una caída permanente que todos los meses da cuenta de una baja de entre el 3% y 4%” en comparación con el mismo mes del año anterior.

“Nosotros sabemos que estamos en una etapa de transición en la que lo comerciantes tienen la obligación de sacarse de encima toda la deuda que tengan, trabajar lo más que puedan todos los días, sobrevivir y subsistir. Lo más importante es mantener la fuente de trabajo porque retomar un comercio una vez que diste por cerrado un ciclo es muy difícil, empezar de cero tomando y capacitando gente no es algo sencillo”, advierte a este medio.

Para Pastore, el resultante crítico no tiene que ver solamente con las causas del presente económico sino también con sus consecuencias. Según su análisis, hay una serie de prácticas que se presentan como habituales ante conflictos de características como los que vive la Argentina por estas horas y que también golpean a la actividad. “En las manifestaciones y los paros el primer perjudicado es el centro de la ciudad”, señala en sintonía con el discurso del oficialismo aunque reconoce que el principal problema que expresan los comerciantes no pone el foco en ese lugar.

A los “salarios que quedan muy atrasados en su relación con la inflación” y el impacto que esa realidad tiene sobre el consumo, Pastore le suma la fuerte presión fiscal y tributaria existente en nuestro país. “No hablamos ya de “Costo Córdoba” sino “Costo Argentina”, dice, aunque advierte un punto importante en lo que nombra como “el costo laboral”. “Estamos hablando de costos laborales y no de costos salariales porque la situación es muy concreta”, aclara.

“Desde la Cámara y desde todos los sectores que tienen que ver con la representación de los comerciantes estamos de acuerdo con que el empleado tiene que ganar bien, pero nosotros cuestionamos los datos puntuales de conformación de ese salario. El 40% va al bolsillo del laburante y el 60% se va en cargas tributarias. Un empleado de 20 lucas te termina saliendo 32 y eso no está bien", dice Pastore.

A la vez que agrega: "Incluso a nosotros nos parece que, al menos, tendríamos que plantear un 50-50 porque nosotros esos $32 mil ya lo estamos pagando, pero necesitamos que en vez de que se vaya al Estado y a los gremios se vaya al bolsillo del trabajador para que después vuelva a moverse el dinero cuando se vuelque al consumo. Hay que hacer una rueda diferente que apueste al consumo. Este Gobierno no lo está haciendo y eso tiene sus consecuencias”.

Se alquila

Según el estudio publicado por Fedecom, el 65,4% de los locales comerciales que cerraron y el 75,5% de los que abrieron están ubicados en la Ciudad de Córdoba. Para el presidente de la Cámara de Corredores Inmobiliarios de la Provincia de Córdoba, Agustín Tea Funes, “la proyección no es buena. Hace dos meses hablábamos de las adyacencias al centro, al mes empezamos a ver que se vaciaban locales en centro y hace un tiempo lo empezamos a notar en las zonas más calientes del centro. En esos sectores los números no aparecen como alarmantes porque se siguen alquilando locales pero hay una tendencia negativa que hoy ya es una realidad en las zonas más importantes del comercio en Córdoba”.

Lo que puntualmente sucede es que desde hace un tiempo, los locales comerciales que quedan vacíos han comenzado a proliferar desde las adyacencias al centro.

Lo que puntualmente sucede es que desde hace un tiempo, los locales comerciales que quedan vacíos han comenzado a proliferar desde las adyacencias al centro. Es decir, desde los corredores como las calles Humberto Primo o Avellaneda, hacia los locales ubicados en el centro de la capital. Pero a eso también se advierte que empiezan a sumarse el estancamiento en lo que los corredores inmobiliarios denominan “zona caliente” o “premium”, que son la peatonal y sus calles orbitantes. “En esos lugares por donde circula mucha gente, vos ponías un cartel ofreciendo venta o alquiler y al rato había alguien que se presentaba y tomaba el local, eso se ha frenado y hoy podés encontrar locales en todas las cuadras donde el tiempo pasa y esos carteles continúan allí”, dice Tea Funes a La Nueva Mañana.

Más allá de las tendencias que alarman y los números que van cayendo mes a mes, desde el sector inmobiliario también advierten que existen zonas en la ciudad que “tienen una vida propia, un nombre propio y una demanda propia que suele exceder a los contextos” y esquivar a las crisis.

Por ejemplo, en la zona de locales gastronómicos del Cerro de las Rosas, la demanda en materia inmobiliaria es cada vez mayor. Lo mismo ha pasado, por ejemplo, en la zona que rodea lo que ahora se conoce como “Paseo Güemes”, donde los nuevos proyectos comerciales han impulsado el mercado de alquileres, principalmente. En casos como esos están puestas las fichas de quienes se mueven alrededor de las propiedades inmuebles. Pero, claro, apostarse en las zonas de la ciudad que tienen “vida propia” no es garantía de éxito alguno ya que “también hay zonas que tienen peso propio como el Paseo del Jockey en donde se empiezan a sumar la cantidad de locales vacíos”.

¿Cómo sigue?

El propio Presidente se ha encargado durante estos últimos días de hacer propias las lecturas y advertencias que los diferentes analistas locales y extranjeros vienes poniendo en la agenda en torno a las perspectivas económicas del país. No sólo desde los discursos sino también desde las propias piezas publicitarias del Gobierno. No fueron pocos los sorprendidos cuando Presidencia de la Nación difundió un spot en la que Mauricio Macri advertía a una pareja de emprendedores gastronómicos: “Abrieron en un momento que vamos a tener una recesión de unos meses”. Es difícil que la realidad lo contradiga en este caso.

“No vamos a traer el fantasma del 2001 porque estamos distantes, pero sí hay que señalar que ha cambiado un hábito por parte de los consumidores y de los comerciantes en relación a años anteriores y eso tiene que ver con la situación económica”, señala Tea Funes. “Por ejemplo, en las galerías. Vos vas hoy a una galería y te vas a encontrar un montón de locales comerciales vacíos. Eso responde a que las expensas y los alquileres son altos pero también a que la gente ya no circula por esos lugares buscando algo en particular, sino que hoy las está usando solamente para acortar camino ente una calle y otra”.

Esa realidad que se expresa en las galerías es algo que según Fedecom preocupa a la totalidad de los centros comerciales de la capital y el interior. “Los sectores en los que más se nota la situación de crisis es en aquellos negocios que comercializan bienes que no son de primera necesidad”, dicen desde la Cámara de Comercio. “Uno prioriza entre darle de comer a sus hijos y comprar los medicamentos que te recetó el médico o comprarte el auto último modelo o la remerita para salir el sábado”, describe a la vez que aclara que, siguiendo la realidad cotidiana, le parece erróneo hablar de “un panorama desolador. Hay crisis y hay cierres pero no podemos ser tendenciosos con la información porque hay muchos locales que están abriendo”.

A esperar el repunte del consumo

Recesión, salarios atrasados, costos en alza, caída en el consumo dan forma a un combo de complicaciones que no se solucionará hacia finales del 2018.  Para evitar el conflicto social y así cumplir con una de las exigencias centrales hay un acuerdo al interior del Gobierno nacional que se pone de manifiesto en el Presupuesto y que considera que la mayor parte del “esfuerzo” deberá estar concentrada en contención de los sectores más vulnerables para evitar el conflicto social y así cumplir con las exigencias centrales del Fondo Monetario Internacional: la garantía para la continuidad de los procesos acordados.

Habrá que ver si esos “esfuerzos” gubernamentales en tiempos de ajuste pueden repercutir en un repunte del consumo que permita abrir un panorama alentador para los comerciantes o si la “ayuda” se concentrará en la asistencia social desde su concepción más tradicional. Por el momento, los anuncios dejan espiar muy poco. 


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